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martes, 20 de agosto de 2024

Resistencia y Reconstrucción

Ésta no ha sido una de esas expediciones en las que nos hemos encontrado a niños con el horror de la guerra, la destrucción o el hambre reciente en sus miradas. Pero el conflicto, aunque el último enfrentamiento date de septiembre, está presente en sus vidas. Y eso lo notamos aún más cuando acudimos a los lugares cercanos a la frontera con Azerbaiyán.

En algunos de estos enclaves, a escasos centenares de metros de la frontera, la población, lejos de amilanarse, está construyendo nuevas casas en una muestra de resistencia. Esta resolución se refleja en las caras de los adultos y algunos jóvenes, pero no en las de los más pequeños, que nos reciben concentrados, expectantes y serios.

En seguida una chispa va iluminándoles los ojos y comienzan a reír y a reír hasta el final del espectáculo. Se ha producido la maravillosa alquimia de los payasos, la transformación de la tristeza en gozo. Y no hay moneda que mejor pueda recompensarnos. Después las mujeres (porque casi siempre son mujeres) que coordinan estos grupos de refugiados nos agasajan con café y dulces y agradecen de corazón nuestra presencia.

En este contexto, la payasa y los dos payasos que hemos venido a Armenia no podíamos fluir sino en un ambiente de buen rollo. Los días han transcurrido entre risas, amaneceres musicales, risas, ensayos, risas, resolución de contingencias, más risas...

José Luis "Pepo" Rueda




Durante la gira, se realizaron 20 espectáculos para 3366 personas y fue posible gracias a la coordinación con ACNUR Armenia y al apoyo del Ayuntamiento de Barcelona.



Participaron en esta gira los artistas voluntarios Ignacio "Nacho" Morán, José Luis "Pepo" Rueda y Angélica Veintimilla.


Gracias por leer nuestras aventuras en Armenia.

Ayúdanos a seguir compartiendo sonrisas en éste y otros muchos países.

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martes, 16 de julio de 2024

"Mamá, ¿ves? Santa no es real, pero los payasos sí." - Armenia 2024

Habíamos quedado el 3 de junio en el aeropuerto de Madrid, para embarcarnos en una expedición de Payasos Sin Fronteras. Una payasa, Angie, y dos payasos, Pepo y Nacho. 

Para Angie, era la primera vez. Un torbellino de nervios, curiosidad e ilusión hacía que sus ojos brillaran tratando de capturar cada instante como si fuera a ser el último.
Nuestro destino, Armenia. Un pequeño país montañoso, sin salida al mar, que está justo donde termina Europa Oriental y empieza Asia Occidental. Sus vecindades son Turquía al oeste, Georgia al norte, Azerbaiyán al este, y al sur, Irán y el enclave azerbaiyano de Najicheván. Esta antigua república soviética, con una lengua y alfabeto propio, se destacó por ser la primera nación en adoptar el cristianismo como religión oficial allá por el siglo IV.

Sin embargo, aunque alguna iglesia visitamos y alguna palabra armenia aprendimos, la razón de nuestra expedición era otra. Los enfrentamientos entre Azerbaiyán y la República de Artsaj en septiembre de 2023, obligó el exilio de más de 100.000 personas armenias en una sola semana desde el Nagorno Karabaj, ante el temor de una limpieza étnica. Según ACNUR, la mitad era población infantil (31%) y personas mayores (18%).


A este contexto era al que unos meses más tarde llegaba nuestro trío de payasos;  con el único fin de llenar de juego, alegría y optimismo los corazones de todas las personas que sufrían esta crisis humanitaria, tanto las refugiadas, como las que les recibían; y por supuesto, todas aquellas que vivían a diario en una tensa calma que cada cierto tiempo le costaba la vida a alguien.

Aunque nuestro público objetivo central eran las personas refugiadas del Karabaj, actuamos también para personas provenientes de otros lugares en conflicto como Irak, Siria o Ucrania.

Nuestra llegada se vivía con mucha expectación. En algunos lugares, habían montado una fiesta para recibirnos e incluso habían pintado grandes carteles para darnos la bienvenida.


Muchas veces, cuando llegábamos al lugar de la actuación, el público ya estaba esperando en sus “butacas”; así que nuestro espectáculo comenzaba con la entrada de los payasos portando todo el material necesario para la actuación, incluído el altavoz. Tanto el montaje, como el desmontaje, formaba parte del show.

Durante una hora, el público se sumergía en el mundo mágico y surrealista de los payasos. Aunque apenas chapurreábamos cinco o seis palabras en armenio, la sensación era que todos hablábamos una lengua común, el idioma universal de la risa. Hasta tal punto era así, que, al terminar el espectáculo, los más pequeños se nos acercaban exultantes diciéndonos cosas que nos habría gustado escribir si las hubiéramos entendido.
Fueron muchas las vivencias en cada etapa de la gira, muchos ejemplos de resiliencia. Vamos a mencionar algunos:

Tech es un pueblo situado a apenas 200 metros de la frontera con Azervayán, desde el último conflicto de Artsaj (Nagorno-Karabaj) en septiembre de 2023. Un pueblo en el que todas las familias han perdió a alguien por culpa de la guerra; un pueblo que se encuentra amenazado por una nueva escalada del conflicto; y que, sin embargo, lejos de despoblarse, sus gentes siguen construyendo casas y han acogido en los últimos tiempos a veinte nuevas familias.

Otro ejemplo es el de Melanie, una mujer con varios familiares con discapacidad que decidió fundar un centro para personas con discapacidad en Vardenis, muy cerca también del Nagorno-Karabaj. Desde su centro, trabaja para construir comunidad entre las personas con discapacidad y sus familiares; y que ahora también ha dado acogida amás de doscientas familias refugiadas que llegaron con el último conflicto: Unas mil personas. Ella nos comentó: “Van a tardar mucho en olvidarse de los payasos, de sus ropas y del rato que han compartido cada uno. El sentimiento de comunidad que generáis es muy importante”. 

Y para ampliar el rango de edades, mencionaremos también a Tigrán. Un joven de 23 años, refugiado del Nagorno-Karabaj, que nos encontramos en un campamento de verano en Yegheghnadzor, provincia de Vayots Dzor. Él ha estudiado ciencias políticas con la ayuda de un programa para refugiados, y ahora lo quiere devolver yéndose a ejercer como profesor de historia a algún centro en la región fronteriza de Syunik, donde habita una gran cantidad de población refugiada.

Podríamos escribir tantos párrafos como personas con las que hablamos en cada lugar que visitamos. Fueron veinte las actuaciones que hicimos de la mano de ACNUR y 3.366 personas las que se toparon con nuestra pequeña caravana de risas. Junto con nuestro infatigable chofer, Arman, nos movimos por todos los territorios fronterizos de Armenia, llegando a las provincias de Ararat, Armavir, Geghrakunik, Kotayk, Tavush, Dilijan, Lori, Syunik, Vayots Dzor, para terminar nuestras últimas actuaciones ya en Yereván.
Del mismo modo que allí se quedaron con el recuerdo de nuestro paso, nosotros también nos volvimos con un pedacito de este pequeño país rodeado de vecindades poderosas que han ido tiñendo su historia de innumerables guerras, invasiones y hasta intentos de genocidio. Sin embargo, es un país que alberga gentes tranquilas y amables, con ganas de construir su propio futuro, y eso sí; orgullosas de su producto nacional, el albaricoque.
 Cerramos el post con esta pequeña anécdota: Un niño dijo a su madre después de nuestar actuación en Armavir: “Mamá, ¿ves?, Santa no es real, pero los payasos sí”.
Gracias a Payasos Sin Fronteras por haberlo hecho posible.

Nacho Morán Seijas


Entérate más sobre la labor de Acnur y la situación de Armenia en:  https://www.unhcr.org/am/en/humanitarian-response

martes, 9 de julio de 2024

Mi primera expedición

El mundo es inmenso; y, aunque la mayoría de nosotros localizamos muchas partes, tenemos que reconocer que no pensamos diariamente en casi ninguna. Son las noticias, las que nos sitúan en millones de sitios y hacen que broten millones de sentimientos de solidaridad hacia esas partes del mundo que peor lo pasan.

Todos alguna vez hemos oído hablar de Armenia, aunque muchos tengan que buscar exactamente su situación. Casi todo el mundo conoce sus largas guerras y la pérdida de Nagorno Karabaj. Pero indudablemente, aunque el mundo empatiza y sufre por los demás, es muy complicado poder hacer algo más; nuestros días caminan con nuestra guerra personal y el desconocimiento de ignorancia hacia todo lo demás.

Pero para mí, una simple mortal, todo esto va a cambiar. De repente, mi corazón empieza a latir con toda la fuerza del mundo. ¡Voy a ir de expedición, no me lo puedo creer! Mi maquinaria comienza a funcionar, la emoción, la razón se vuelven locas, situando dónde van a llevarme mis pasos. Pues mis pasos, junto a los de mis compañeros, caminarán hacia Armenia. 

Millones de sentimientos afloran por todos los sitios, reconozco la importancia de una sonrisa y más aún, del que no la recibe cada día. Así que solo pienso cómo poder llevar esa sonrisa por toda Armenia. Solo quiero esa mueca, que es más poderosa que cualquier fuerza del mundo. Aunque nerviosa, porque no sé qué es lo que me voy a encontrar, ofrece mucha tranquilidad mis dos compañeros Nacho y Pepo, los cuales tienen experiencia más que de sobra.

Comienza la aventura; ya no es un sueño, es una realidad porque tiene día y hora. Allí en Armenia, nos encontramos mis dos compañeros y yo, dispuestos a hacer el mejor espectáculo; en busca de esa mueca tan deseada que es “su sonrisa”, la esperanza del brillo de sus ojos, el deseo de un gran abrazo al final que nunca quieres que termine, y de un momento que quieres inmortalizar para no olvidar. 

Cada día, estaba envuelto en una emoción, en un brillo de ojos, en una sonrisa, en unas manos; la expectación del lugar y la adrenalina recorriendo mi cuerpo, se mezclaba. El deseo era mutuo y mi payasa caminaba día a día en el deseo de jugar, jugar con ellos, arrancar el esbozo de esa sonrisa de una manera natural. 

Mi Payasa se va haciendo grande día a día según va pasando por lugares; el calor, el cariño y el deseo de un pequeño paréntesis en su gran realidad me hacen grande. Palabras que llevaré en el corazón para toda la vida: “eres el sol de Armenia en los días de lluvia”, o su gran generosidad al compartir todo aquello que tienen.

Al principio, a mí personalmente, me cuesta recibir del que poco tiene; pues me lleva a pensar que me quedo con lo que no es mío y lo que en otro momento necesitarán. Pero está claro que la vida te enseña cada día una lección más, entre otras cuantas, la de recibir con el corazón abierto y disfrutar del momento que se tiene, simplemente por el placer de compartir. 

Gracias, muchísimas gracias, por todos esos lugares en los que nos recibisteis expectantes, por todos esos lugares en los que nos esperabais, con todo. Un pequeño Kit-kat en vuestra vida, un momento fresco en el cual, la vida te regala una sonrisa, algo que todos damos por sentado y que parece que no es un regalo. Pero efectivamente, no solamente ha sido un kit-kat para vosotros, también lo ha sido para mí. Un recuerdo que tampoco olvidaré.

Escuché en numerosas ocasiones, mientras me hacía fotos con todas aquellas niñas y niños, que durante mucho tiempo sería parte de su recuerdo. Estoy segura que será así; tanto mis compañeros como yo, formamos parte de un bonito recuerdo que no solo vivirá en ellos, también vivirá en mí. La vida es una suma de momentos que nos hacen lo que somos; y yo, hoy por hoy y para siempre, soy un poco de Armenia.

Caminar durante esos 15 días con vosotros, abrir los ojos expectantes al mundo que me recibía, ver lugares diferentes a los que yo estoy acostumbrada. Un lugar donde nuestras preocupaciones cambian y todo se mira de otra forma. 

Un país increíble Armenia, donde nos pueden dar a todos una lección de humildad. Un pueblo castigado durante muchísimo tiempo y siempre teniendo que protegerse de los demás. Y cuando llegas, lo que ves es gente sencilla, tranquila y de lo más pacífica. Un pueblo precioso, y no solo por su paisaje, que es increíble con sus montañas. La grandeza de Armenia la tiene su pueblo. ¡Los Armenios!

Espero haber dejado suficiente buen recuerdo, la mejor de las sonrisas, y la mayor carcajada, para todo lo que me llevo.

Por último, quiero agradecer en este camino a mis compañeros Nacho y Pepo por darme la oportunidad de caminar a su lado y poder disfrutar de una experiencia semejante; a Lena (y a toda la oficina), que siempre estuvo pendiente de nosotros; y como no, a Arman nuestro chofer, el mejor del mundo, el cual nos ha llevado a cada lugar; el equipo no era de tres, era de cuatro. Para finalizar, quiero agradecer a Anahit y a todo el valioso equipo que tiene, por la gran labor que hacen día a día. Gracias a ellos, hemos podido construir un recuerdo precioso que siempre nos esbozará a todos una gran sonrisa. 

No es un adiós, es un hasta pronto.

Un saludo

Angélica Veintimilla






Durante la gira, se realizaron 20 espectáculos para 3366 personas y fue posible gracias a la coordinación con ACNUR Armenia y al apoyo del Ayuntamiento de Barcelona.



Participaron en esta gira los artistas voluntarios Ignacio "Nacho" Morán, José Luis "Pepo" Rueda y Angélica Veintimilla.


Gracias por leer nuestras aventuras en Armenia.

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viernes, 7 de junio de 2024

México: La risa como camino hacia la libertad 2

Payasos Sin Fronteras realizó una gira en México en el mes de Abril 2024 para ofrecer apoyo emocional a los niños y niñas desplazados y refugiados que se encuentran en comunidades apartadas o albergues en diferentes pueblos y ciudades de México. Se realizaron 19 espectáculos y se compartieron sonrisas con 3280 personas.

Según informa ACNUR, México se ha convertido en uno de los países con mayor número de solicitudes de asilo del mundo. Las personas desplazadas internamente o que buscan asilo en México, son personas que tuvieron que dejar sus casas por la violencia, la persecución o las amenazas que recibían en sus lugares de origen.

Los 4 artistas expedicionarios nos compartieron sus vivencias y len esta publicación,  presentaremos la segunda parte.


REFLEXIÓN EN EL AVIÓN DE VUELTA - Noche Dieguez


 Escribir para querer atrapar el tiempo 
Y el tiempo es agua, maleable.
 A veces un goteo eterno, agónico 
Otras un caudal que ruge
 y te lleva suspendida 
e incontrolablemente hacia delante. 
Quizá es mejor no mirar atrás
no saber la distancia que te separa de tu sueño
Ponerse a caminar sabiendo que hay algo mejor esperando 
incluso atravesando la selva, el dolor
 o la pérdida de toda ternura.

Esos pequeños brazos no deberían coger una maleta tan grande 
esos pequeños ojos no deberían ver la muerte como un juego  
esos pequeños pies deberían ir a la escuela 
o al árbol
o a mojarse en el río.

Arriba el cielo
con un Dios que repartirá justicia 
en otra vida.
En ésta miraremos hacia delante
y luego a los ojos 
buscando la luz
que perdimos en el silencio de la noche.

Y la risa será un leve alivio 
un momento donde no existe la muerte
donde seremos un solo cuerpo 
sintiendo lo mismo 
siendo simplemente 
iguales 
frágiles 
humanos.


MÉXICO: UN MOSAICO DE VIBRANTE DIVERSIDAD Y RICA MULTICULTURALIDAD - 
Toño Zarralanga

Este país es reconocido no solo por su colorido y espectacular belleza exterior sino también, por la profunda riqueza cultural y humana que reside en su núcleo. Estratégicamente situado en el cruce de caminos entre Norte y Sur América, México se destaca como un lugar de tránsito esencial; y a veces, como un destino final para innumerables personas en busca de nuevas oportunidades o un refugio seguro. 

Este flujo constante de tránsito ha generado un tejido multicultural único que enriquece cada aspecto de la vida mexicana. México invita, a ciudadanos y visitantes, a valorar y preservar su legado cultural. Este papel como nación de tránsito no solo impulsa la inclusión y el intercambio cultural, sino que también desempeña una función vital en la integración regional y el entendimiento global; pero también lo enfrenta a desafíos fundamentales.

Este hermoso país enfrenta una paradoja significativa: siendo uno de los países más ricos en biodiversidad y recursos minerales del mundo, una gran parte de su población vive en condiciones de pobreza. Esta discrepancia se debe a diversos factores, incluyendo una distribución desigual de la riqueza, falta de oportunidades equitativas en educación y empleo, así como problemas estructurales y de corrupción que han frenado el desarrollo económico y social.

La risa como camino hacia la libertad:
La risa se erige como una poderosa aliada de nuestra salud, brindando beneficios que transforman nuestra mente y nuestro cuerpo. Al reír, recuperamos la vitalidad y la felicidad necesarias para afrontar los desafíos de la vida y también generamos un impacto positivo en nuestra salud de manera integral. Es un antídoto natural contra el estrés, reduce la presión arterial, libera endorfinas y fortalece nuestro sistema inmunológico, contribuyendo así a una salud cardiovascular más robusta y a un bienestar emocional mejorado.

Además de sus efectos físicos, la risa ofrece un escape emocional esencial, un momento de liberación que nos permite distanciarnos del caos. Este acto simple pero profundamente poderoso promueve una perspectiva más optimista de la vida y nos equipa con la resiliencia necesaria para enfrentar con gracia y fortaleza las diversas pruebas que nos presenta nuestro entorno. Al reír, rompemos barreras internas y, en ocasiones, incluso sociales, creando un ambiente de mayor conexión y entendimiento entre las personas.

La risa se presenta no sólo como un remedio para el cuerpo y el alma, sino también como un potente símbolo de libertad y resiliencia ante las adversidades de la vida.

Y esto, es justamente, lo que llevamos los Payasos Sin Fronteras; risas para curar el alma y acercarlos/nos un poco más a la libertad.



La gira fue posible gracias a la coordinación con ACNUR México y al apoyo del Ayuntamiento de Barcelona.



Participaron en esta gira los artistas voluntarios Marta Castelló, Noche Dieguez, Pablo Regalado y Toño Zarralanga,


Gracias por leer nuestras aventuras en México.

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miércoles, 15 de mayo de 2024

México: La risa como camino hacia la libertad 1

Payasos Sin Fronteras realizó una gira en México (Abril 2024) para ofrecer apoyo emocional a los niños y niñas desplazados y refugiados que se encuentran en comunidades apartadas o albergues en diferentes pueblos y ciudades de México.

El informe de ACNUR del 2023, indica que México se ha convertido en uno de los países con mayor número de solicitudes de asilo del mundo. Las personas desplazadas internamente o que buscan asilo en México, son personas que tuvieron que dejar sus casas por la violencia, la persecución o las amenazas que recibían en sus lugares de origen.

Se realizaron 19 espectáculos y se compartieron sonrisas con 3280 personas.

Los 4 artistas expedicionarios nos comparten sus vivencias y las presentaremos en dos partes.


jueves, 18 de abril de 2024

¡Risas del Atrato!

Cuando aterrizas en Quibdó hay sobre todo dos cosas que te asaltan con fuerza, un sofocante calor húmedo y la incesante banda sonora de las miles de motos que circulan bajo un caos indescifrable. 

Quibdó es la capital del Departamento del Chocó, considerada una de las zonas con más biodiversidad del planeta y escenario en el que tienen lugar la mayoría de los problemas humanitarios que enfrenta Colombia. 

Quibdó es hospitalidad, baile, música, patacones, chontaduro, sancocho, jugo de guayaba agría…selva regada por el Río Atrato, río de oro, pescado y barcas repletas de plátanos hasta hacerlas casi hundir. 

Quibdó rebosa de una vida y energía únicas que contagia y te abraza desde el primer instante que pisas sus calles quebradas. 

El 5 de marzo aterrizamos un equipo de tres payasas y un payaso, con nuestras maletas llenas de risas. En el aeropuerto nos esperaba don Luis, quien será nuestro chófer y anfitrión durante las casi tres semanas que estaremos en Quibdó. 

Hace poco más de un día que hemos llegado y aquí no hay tiempo de jet-lag. Al día siguiente de llegar tenemos nuestro primer espectáculo. 

Toda la primera semana estaremos en el Barrio Norte, recorriendo diferente sedes de la Institución Educativa Pedro Grau y Arola, comenzando por la Sede Futuro. Parece una ironía o un mal chiste. Lo último que se percibe al llegar a la escuela es una mínima esperanza de un futuro digno. 

Los niños y niñas nos reciben alegres, expectantes y algo tímidos. Poco a poco van saliendo de sus aulas de ventanas sin cristales y con sus sillas destartaladas van formando un semicírculo alrededor del que será nuestro improvisado escenario de tierra y piedras. 

La tarde anterior, tras un breve paseo, nos hemos juntado físicamente por primera vez todo el equipo para intentar darle forma al espectáculo que realizaremos los próximos días. Antonia, Lolo y yo nos conocemos hace tiempo pero nunca hemos trabajado juntos; a Paula, la integrante local del equipo, la acabamos de conocer hace unas horas en el aeropuerto de Bogotá. Tenemos la idea, tenemos el orden de los números… ahora solo queda salir a jugar y a hacer reír y disfrutar por unos instantes a los niños y niñas de Quibdó. 

La idea del espectáculo es simple, tres payasas vienen a hacer un espectáculo de circo y se ven interrumpidas por un músico malhumorado que viene a dar un concierto y quien finalmente terminará siendo parte de la troupe de payasas. 

Los primeros días son un test para ir probando y ajustando el ritmo del espectáculo y también ajustarnos entre nosotros. El juego de la “autoridad” y el “augusto” saltándose las órdenes desata las risas desde el primer día. Persecuciones entre el público, hacer caer al músico cuando solicita una silla, interrumpir el concierto con un baile ridículo al ritmo de una canción popular entres los jóvenes quibdoseños… ¡pero aquí hemos venido a hacer circo!. Los momentos participativos también funcionan muy bien. Paula realiza un número de “levitación humana” en el que invita a tres adolescentes a realizar este desafío, en el que se demuestra que con el poder de la unión y la fuerza colectiva se puede hacer magia. El resto de los compañeros observan atentos y expectantes y aplauden enérgicamente la hazaña. El otro número participativo (uno de los momentos que más risas desata) es un juego teatral de una historia de amor, que Lolo realiza con dos profesores en el que intercambian los roles de género habitualmente asignados en toda historia de amor y en el que la heroína busca a su príncipe ataviado con un tutú y una peluca pelirroja y le pide matrimonio, causando una explosión de risas entre los alumnos que disfrutan de ver el desparpajo de sus profesores. ¡Risas del Atrato! 

En general, la acogida en la mayoría de las escuelas que visitamos está bien coordinada por el profesorado (en su mayoría mujeres), algo fundamental ya que cada espacio es una sorpresa para nosotras. Desde el primer minuto que pisamos una nueva escuela se puede sentir (y mucho), la implicación por parte de las profesoras y personal de la institución. 

Las tardes las pasamos en el malecón que nos regala un atardecer lleno de contraste y color. El tráfico de barcas que van y vienen desde Bahía (Barrio que se encuentra cruzando el rio) se va transformando en una especie de teatro de sombras chinas, en el que pájaros, lanchas y niños y niñas jugando y bailando al otro lado del río cuentan sus historias cotidianas antes de fundirse con la noche. 

El sábado 16 tenemos programada una función al otro lado del río. En el embarcadero del malecón nos esperan Don Checho con su barca y Diego, responsable del Grupo de lectura Río de Palabras. Cargamos todas nuestras cosas en la larga lancha, nos ponemos nuestras narices de payasos y nos disponemos a cruzar las aguas del Atrato. Cuando nos vamos aproximando a la orilla empezamos a escuchar a los niños y niñas que nos esperan con un cartel al grito de ¡Bienvenidos Payasos sin Fronteras!. Es un momento muy emocionante. Barrio Bahía es un asentamiento informal en el que rápidamente se percibe la marginalidad en la que se encuentra sumida sus gentes. 

Hay otras dos funciones previstas en las afueras de Quibdó: Lloró y Yuto. A Lloró no pudimos ir finalmente debido a unos enfrentamientos sucedidos la semana previa a nuestra visita. En el segundo municipio, Yuto, compartimos otro de los momentos especiales de esta gira. Como cada mañana don Luis pasa a buscarnos temprano y después del recorrido habitual por las calles inundadas de motos, salimos de Quibdó acompañados por ACNUR. Rápidamente cambia el paisaje y todo se transforma en una frondosa y selvática vegetación y en poco más de veinte minutos ya estamos en Yuto. Es la primera vez que el proyecto de Payasos sin Fronteras sale de Quibdó. La primera función es en la Institución Antonio Abad, es el penúltimo día de esta experiencia y la función hace días que va casi sola. Para la segunda función nos trasladamos a Doña Josefa, un pequeño corregimiento del municipio de Atrato. Esta es sin duda una de las funciones más especiales. Esta vez salimos de la escuela y nos ubicamos en una cancha cubierta ubicada en medio del pueblo. El espectáculo comienza y al público escolar se le van uniendo vecinos, trabajadores y curiosos que pasan por la zona. De regreso al hotel, todos coincidimos en la importancia e impacto de ampliar las acciones del proyecto de Payasos sin Fronteras en Quibdó fuera de los límites de las instituciones educativas. 

Creo que puedo hablar por todo el equipo al decir que esta ha sido una experiencia irrepetible y llena de amor. Tanto del recibido por todos los niños y niñas que nos han regalado sus risas, abrazos, bailes y alegría desbordante en medio de tanta miseria, falta de oportunidades y violencia, como del amor respirado entre nosotros. Casi tres semanas de intensa convivencia en el que hemos compartido sin hartazgo cada uno de sus días. Desde el café con arepas en lo de Paulita a las 6:30 de la mañana hasta el último minuto del atardecer en el malecón. Quibdó nos ha hecho parte y partícipes de su paisaje, cotidianidad, sabores y colores con una hospitalidad asombrosa. 

6200 niños y niñas han reído, se han sorprendido y emocionado en las 22 actuaciones que hemos realizado durante los 18 días que hemos vivido Quibdó. 

Gracias a todas las personas que hacen posible este proyecto, en especial a Lena y Tati por toda la gestión, producción y cuidados desde la distancia. A don Luis que ha sido el mejor chófer, anfitrión y amigo. Y por supuesto, al maravilloso equipo humano de risas, lágrimas y charlas profundas e idiotas. Antonia, Paulita y Lolo… ¡qué viva el amor! ¡Ja, ja, ja! 

¡Quibdó, gracias por tanto! 

Irene





Esta gira ha sido posible gracias al financiamiento de la Fundación Nous Cims y es parte del Proyecto "Hacer reír, crear futuro" en colaboración con la Unidad de Trauma, Crisis y Conflictos de Barcelona de la Facultad de Psicología de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB)

Participaron en esta gira los artistas voluntarios: Antonia González Solano, Manuel Jesús "Lolo" Fernández Rodríguez, Paula Andrea Salamanca Mora e Irene de Paz Lázaro.

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miércoles, 13 de diciembre de 2023

REÍR NO ESTÁ DE MÁS (México 2023)

Soy Mandarina, la gallina migrante. Les voy a contar una historia que es triste pero con la esperanza de un final feliz.

Llegamos les payases sin fronteras a dar nuestra última función de la gira con Payasos sin Fronteras España y ACNUR México (Agencia de la ONU para los refugiados). La función fue cerca de la frontera con Guatemala, en Tapachula, Chiapas; en un albergue para familias en situación de movilidad humana.

Afuera del albergue había algunas personas. Al llegar, mi mirada dio con la mirada de una mujer, Marina, que lloraba intentando contenerse. Me acerqué a ella y le dije: "Hola, disculpa, yo soy payasa y no me gusta ver a alguien triste". Me contestó: "Sí, me di cuenta de que son payasos". Le comenté a Marina que estábamos ahí para dar función.

Entonces me compartió porque lloraba. Me dijo que venían, su familia y ella, desde Venezuela caminando, gran parte del recorrido, que los últimos dos días no habían comido nada; que no les quedaba agua y que lo que más le dolía era que su niña tuviera que vivir esa situación. Miré a su niña que estaba enfrente sentada en el piso. Tendría alrededor de 8 años de edad. La niña se veía agotada y con una expresión muy triste, no había visto antes una expresión así en una niña. Le dije: "Yo solamente soy payasa, pero tengo unas galletas y agua que te puedo compartir. Espero que les den un lugar en este albergue".

Los albergues en México, por lo que vimos y nos contaban, están sobrepasados. Algunos que tienen cupo para 150 personas, reciben a 300; otros que tienen cupo para 200 personas, reciben 500 personas.

Se me ocurrió una idea -le dije a Marina-, nosotros vamos a presentarnos y puedo pedir que dejen entrar a tu niña, Lesly, para que vea la función. Lo comenté pensando en que la propuesta no era nada genial; pero me sorprendió escucharla decir con entusiasmo: "Sí, gracias, le va a hacer muy bien reír".

Entonces así acordamos y entré al albergue. Yo me quedé pensando en muchas cosas que ya contaré en otro momento. Les compartiré que durante la gira me habían conmovido muchas historias y encuentros con infancias y familias que venían de Sudamérica, de Centroamérica e incluso de África y Afganistán. Algo que tenía muy presente era que la respuesta del público había sido maravillosa.

Cada función me maravillaba con la respuesta tan linda de las infancias hacia los payases. Me asombraba que aun con todos los eventos terribles e injustas que las niñas y niños habían vivido, tenían el espíritu listo para reír plenamente con los payases. Durante cada presentación me encantaba ver sus caritas de asombro, su inocencia, su disposición a disfrutar en grande; escuchar sus carcajadas y ver los gestos que esto creaba me dejaba fascinada.

¡Qué hermosura que exista esta figura que representa alegría! ¡Qué belleza que las infancias vean payases y estén listos para olvidar por un momento lo vivido y reír, y asombrarse, y reír y reír! Siento enorme gratitud de ser payasa y compartir alegría con las familias en situación de vulnerabilidad.

Regresando a nuestra historia y para finalizar les cuento que: El espectáculo comenzó. Había muchas familias asistiendo la función, muchas niñas y niños al frente muy, pero muy, entusiasmados. Yo, a la par que estaba payaseando, buscaba con la mirada a Lesly.

De pronto, ocurrió la magia, Lesly estaba ahí entre las niñas y niños riendo fuertemente con nosotres los payases. También estaba Marina, su mamá, la vi soltando varias carcajadas con expresión de niña. Verlas reír me generó gran dicha. Antes de irme, unos niños me pidieron que les pusiera mi disfraz de gallina. Rápidamente, se hizo una gran fila de niñas y niños queriendo ser gallina payasa por un momento, también Lesly contenta se disfrazó de payasa. .

¡Gracias por ayudar a construir un mundo del reír juntes!

Darina Robles


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Atentamente,

Darina Robles, Raquel Sofia, Francisco José Cruz, Albert Grau


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