jueves, 10 de noviembre de 2022

Marhaba, habibi y shukran

"Marhaba, habibi y shukran", tres palabras que hemos escuchado mucho en el proyecto ¨Hacer reír, crear futuro¨ en Líbano y que resumen muy bien lo que fueron estos 15 días aquí. Os explicamos por qué.

Marhaba significa "hola", que es la palabra que escuchamos cuando llegamos a todos los sitios de presentación y con ella también les damos la bienvenida a este último texto del viaje. Fueron 17 espectáculos para más de 4.500 personas en escuelas y campos de refugiados sirios, libaneses y palestinos. Se trata de un proyecto impulsado por Payasos Sin Fronteras España y que en las dos últimas ediciones de 2022 ha contado con la colaboración de Palhaços Sem Fronteiras Brasil, posibilitando un intercambio entre artistas de ambos países. Brasil, España y Líbano fusionados en dos semanas de intercambios culturales, artísticos y afectivos. Aquí decíamos Marhaba en diferentes encuentros: con los niños, con la aceptación de nuestras inseguridades, angustias y añoranzas, con el grupo de artistas y con la posibilidad de vivir el momento presente, que es uno de las bases de nuestras investigaciones sobre la comicidad.

Habibi significa ¨mi amor¨, que es la palabra que se usa para comunicarse afectuosamente con los seres queridos o para expresar un sentimiento de bienestar. Además, en este proyecto, habibi fue la palabra que nos mantuvo unidos como grupo, fundamental para vivir estos días de la mejor manera. Entre nuestros queridos amores también conocimos a Amar, que fue el primer rostro que encontramos al llegar a Líbano, nuestra logista local. De camino a cada actuación, también nos contaba sobre la cultura y las historias de Líbano. Para nosotros, habibi son los niños que conocemos, las miradas que intercambiamos y el sonido de la risa del público que sigue resonando en nuestros corazones.

Shukran significa ¨gracias¨ que es la palabra que decimos al final de cada show. Un sentimiento que nos recorre a todos. En este corto período de tiempo, tuvimos presentaciones para niños de diferentes edades y terminamos el proyecto con una hermosa presentación para personas mayores del campo de refugiados palestinos de Chatila. Allí resonaba un gran anhelo por Yehya, un hombre muy querido por su comunidad y por los Payasos Sin Fronteras, fundador de la asociación Majd al Krum, donde realizamos el espectáculo y lo hicimos en su honor. Agradecemos la posibilidad de darnos cuenta de que la risa es capaz de hacer vibrar todos los cuerpos sin importar la edad. Queremos decir Shukran a todas las sonrisas, a los encuentros, por estar aquí y poder dejarse llevar por sentimientos y emociones tan profundas, por estar y estar enteramente en algo tan humano, por poder compartir tanto y por la posibilidad de hacer reír y crear un futuro.

Y como última palabra decimos ¨Yalla¨, que significa ¨vamos¨ y así, ¡nos dirigimos hacia un mundo de risas sin fronteras!

Compania Zaatar

(Cris, Giulia, Loi y Moi)




















Fotos: Amar Sokhen

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Esta expedición se ha realizado conjuntamente con Palhaços Sem Fronteiras Brasil y cuenta con el apoyo económico de 





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Gracias por leer nuestras aventuras en Líbano.

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Atentamente,

Moi Jordana, Giulia Cooper, Loi Lima i Cristina Martín.



miércoles, 26 de octubre de 2022

Con la comicidad por bandera

Después de muchas reuniones online y sólo imaginando como serían nuestras compañeras de viaje, finalmente nos encontramos en Beirut, capital de Líbano. Para el equipo de PSF España fueron cuatro horas de viaje, y para el equipo de PSF Brasil 24 horas. Sólo vernos percibimos mucha conexión y muy buena energía. Loi, Giulia, Cris y Moi, personas muy diferentes, pero con la misma voluntad de hacer el proyecto en un misma dirección. Amar, nuestra logista, driver y guía nos recogió en el aeropuerto, y con ella también hemos conectado al 100%. 

Al día siguiente de nuestra llegada a Beirut, nos trasladamos a la Bekaa, región situada al noreste del Líbano, en la frontera con Siria. Tuvimos un día entero de trabajo colectivo, donde conocimos nuestra parte artística y compartimos nuestras inquietudes por el proyecto. Loi y Giulia, a pesar de su jet lag por la diferencia horaria de 7 horas con su país, estaban predispuestas al 100%.

 Desde el primer momento, la comunión entre nosotras nos llevó a priorizar el trabajo en equipo al individual, y siempre pensando en las niñas/os que iban a ver nuestro show. Por eso trabajamos en números colectivos de música, acrobacia y malabares con la comicidad por bandera

Nuestras primeras actuaciones han sido en las escuelas que gestiona la Fundación Kayany, que hace una gran labor con los refugiados sirianos y con la población infantil más desfavorecida libanesa. 

Lo primero que nos sorprende en nuestra primera actuación, es la colocación del público que está en todos los lados, motivo que nos invita a estar presentes en el momento y muy abiertos al juego y a ser flexibles. Nada de esto impide que nuestra actuación emocione y haga reír y disfrutar. 

En cada presentación hemos ido escuchando qué es lo que más ha gustado, y  hemos mejorarado cada día para tener una mejor conexión con nuestro gran  y querido público.

Percibimos una gran predisposición por parte de las niñas y los niños a participar en todo los juegos que les proponemos, están abiertos y disfrutan.  Siempre que necesitamos un voluntario/a, muchas se ofrecen para estar en escena y hacer reír a sus amigas.

Ahora estamos en la mitad de la gira, dónde ya se han beneficiado 2.600 niñas y niños, tanto sirios como libaneses. Hemos percibido que este proyecto es más que el espectáculo, es también la muestra de afecto y cariño que se pasa cuando se acaba la función. Todas las niñas y los niños vienen en busca de un abrazo, un choque de mano, y con muchas preguntas: quién somos, de dónde venimos, etc.

Cerramos la semana convencidos de que es posible hacer un mundo de risas sin fronteras.

Ahora somos Zaatar Company, que es un condimento formado por diferentes especies alimentarias del Líbano, que se fusionan en uno solo, así como nosotras. 

Ahora nuestros corazones laten juntos, con más amor y energía para la próxima semana. Yhala!!!!

Estamos muy agradecidas de ser parte de esta historia.

Zaatar Company















Fotos de Amar Sokhn | PSF


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Esta expedición se ha realizado conjuntamente con Palhaços Sem Fronteiras Brasil y cuenta con el apoyo económico de 





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Atentamente,

Moi Jordana, Giulia Cooper, Loi Lima i Cristina Martín.

jueves, 28 de julio de 2022

Riures contra l'estigma / Risas contra el estigma

(en castellano más a bajo)

Entre un 6 i un 8 % de la població mundial és susceptible de patir un trastorn relacionat amb la salut mental en algun moment de la seva vida. El brot pot manifestar-se de forma espontània o com a conseqüència d’un tràngol viscut. De tràngols, al fràgil continent africà, se’n viuen molts: malalties, morts prematures, sequeres, guerres... mancances de tota mena i precarietats de tot tipus.

La malaltia mental a l’Àfrica, com anys enrere a casa nostra, està fortament estigmatitzada. La impotència de la família per fer front a les reaccions i actituds incomprensibles i potencialment perilloses per la resta de qui pateix una crisi, la desconeixença de la malaltia, la manca d’accés a serveis psiquiàtrics i medicació, obliguen a la família a immobilitzar els malalts encadenant-los a arbres, engrillonar-los; abandonar-los a la seva sort als carrers de ciutats lluny dels seus; o pitjor: abandonats en sectes religioses que sota tractaments de fam i tortures mortifiquen el cos del malalt perquè el diable l’abandoni. A més a més, per vergonya i complexes de culpabilitat de la família, aquestes pràctiques es duen a terme d’amagat de la societat. Per això, qui no viu aquesta realitat de prop, difícilment sap que existeix.

Els estats, com a tals, no tenen una legislació sociosanitària per fer front a la malaltia mental, per tant no existeix oficialment. Fa més de 30 anys que l’Associació Saint Camille de Lellis, nascuda a Bouaké (Costa d’Ivori), treballa per donar suport als malalts sense recursos ingressats a l’hospital d’aquesta ciutat. Allà, poc a poc, descobreixen aquesta crua realitat que viuen els malalts mentals i comencen a crear centres per acollir-los. Així s'inicia una tasca d’alliberament, de trencar cadenes, de recuperar persones que porten desenes d’anys en aquestes condicions.

Una persona refugiada és algú que ha hagut d’abandonar casa seva, amics, familiars, possessions, ofici, història, etc. Com dèiem, les causes que obliguen a refugiar-se son moltes: catàstrofes naturals, pandèmies, guerres, genocidis, etc. La malaltia mental, a l’Àfrica també crea refugiats. Els diferents centres que té l'associació a Benin, Costa d’Ivori, Togo, Burkina Faso i Guinea Conakry, són com “camps de refugiats” per persones que per causa de la malaltia mental han estat marginades, apartades o desposseïdes.

La gent acollida als centres de la St. Camille pateixen no només el trauma de la malaltia en si, que altera la confiança en ells mateixos augmentant la inseguretat personal, sinó que, a més a més, han patit el rebuig dels seus, que els han exclòs, abandonat en el millor dels casos, i engrillonat i torturat, en el pitjor. Aquest cúmul de rebuig viscut pels malalts fa que tinguin l’autoestima per terra, amb un gran sentiment de culpabilitat i una gran desconfiança en ells mateixos. 

Cada centre acull uns 150-200 malalts, homes dones i fills petits de les dones internes. Hi ha un recinte per a les dones i un altre per als homes, però en la majoria d’activitats conviuen tots junts en els espais comuns. Cada centre és com un petit village en règim de comunitat, de gran família. El anomenens els "oasis d'amour". 

Els Centres estan regentats per un equip directiu competent ajudat pels mateixos malalts que són els que duen a terme les labors quotidianes del centre : cuina, neteja, administració de la medicació. Alguns centres tenen forn de pa, hort... per tal d’ocupar als malalts i, a la vegada, contribuir a l’abastiment dels centres.

Una de les premisses és que els pacients acceptin i assumeixin que estan malalts i que es poden curar. En aquests moments la Sint Camille té més de 100.000 pacients entre els interns ( més de 1.000 malalts repartits en els diferents centres) i els que acudeixen a les consultes externes. Nosaltres hem actuat als de Benín i Togo

Cal un tractament mèdic per estabilitzar la malaltia com a tal, però també cal un gran treball de recuperació de dignitat, de l’autoestima, de la confiança en un mateix. És en aquest procés tant imprescindible de represa personal on encaixa el treball que hem fet en aquesta expedició, on hem fet 8 espectacles per a 567 persones.

Quan arrenquem una ganyota de somriure tímid a una persona que porta mesos enfonsada, ja no en la malaltia, sinó en l’abandó, la culpabilitat, la desconfiança en ella mateixa, etc, és un pas endavant cap a la seva represa, perquè segurament feia mesos que no reia. Alguna cosa s’ha mogut dins seu, alguna cosa bona, positiva, esperançadora: recuperar els somriures i les rialles. No és poca cosa. Potser algú podria estudiar-ho i posar-hi noms i dades: què passa al cervell de qui riu per primer cop després de mesos de desesperança?.

Nosaltres podem dir que durant aquesta expedició, quan arribàvem a un centre, els malalts ens saludaven educadament, sí, però amb cares neutres o tristes i gestos mínims i fluixos, amb mirades de reüll, sense desconfiança però sense esperança. Quan marxàvem, després de les activitats, l'espectacle, la música i el menjar, els comiats eren eufòrics, estrets i amb gestos forts i sincers, rialles, agraïments, abraçades sinceres. Molt diferent a l’arribada.

Alguna cosa, gran o petita, ha canviat després del nostre pas. 

La família del Circ Cric


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Entre un 6 y un 8% de la población mundial es susceptible de sufrir un trastorno relacionado con la salud mental en algún momento de su vida. El brote puede manifestarse de forma espontánea o como consecuencia de un trauma vivido. De traumas, en el frágil continente africano, se viven muchos: enfermedades, muertes prematuras, sequías, guerras... carencias de todo tipo y precariedades de todo tipo.

La enfermedad mental en África, como años atrás en nuestro país, está fuertemente estigmatizada. La impotencia de la familia para hacer frente a las reacciones y actitudes incomprensibles y potencialmente peligrosas para el resto de quien sufre una crisis, el desconocimiento de la enfermedad, la falta de acceso a servicios psiquiátricos y medicación, obligan a la familia a inmovilizar a los enfermos encadenándolos a árboles, ponerles grilletes, abandonarlos a su suerte en las calles de ciudades lejos de las suyas, o peor, abandonarlos en sectas religiosas que bajo tratamientos de hambre y torturas mortifican el cuerpo del enfermo para que el diablo lo abandone. Además, por vergüenza y complejos de culpabilidad de la familia, estas prácticas se llevan a cabo a escondidas de la sociedad. Por eso, quien no vive esta realidad de cerca, difícilmente sabe que existe.

Los estados, como tales, no tienen una legislación sociosanitaria para hacer frente a la enfermedad mental, por tanto no existe oficialmente. Hace más de 30 años que la Asociación Saint Camille de Lellis, nacida en Bouaké (Costa de Marfil), trabaja para apoyar a los enfermos sin recursos ingresados ​​en el hospital de esta ciudad. Allí, poco a poco, descubren esa cruda realidad que viven los enfermos mentales y comienzan a crear centros para acogerlos. Empieza así una tarea de liberación, de romper cadenas, de recuperar a personas que llevan decenas de años en estas condiciones.

Una persona refugiada es alguien que ha tenido que abandonar sus casas, amigos, familiares, pertinencias, oficio, historia, etc. Como decíamos, las causas que obligan a refugiarse son muchas: catástrofes naturales, pandemias, guerras, genocidios, etc. La enfermedad mental, en África también crea refugiados. Los diferentes centros que tiene la asociación en Benín, Costa de Marfil, Togo, Burkina Faso y Guinea Conakry, son como "campos de refugiados" para personas que por causa de la enfermedad mental han sido marginadas, apartadas o despojadas.

La gente acogida en los centros de la St. Camille sufren no sólo el trauma de la enfermedad en sí, que altera la confianza en sí mismos aumentando la inseguridad personal, sino que, además, han sufrido el rechazo de los suyos, que les han excluido, abandonado en el mejor de los casos , y torturado, en el peor. Este cúmulo de rechazos vividos por los enfermos hace que tengan la autoestima por el suelo, con un gran sentimiento de culpabilidad y una gran desconfianza en sí mismos.

Cada centro acoge a unos 150-200 enfermos, hombres mujeres e hijos pequeños de las mujeres internas. Existe un recinto para las mujeres y otro para los hombres, pero en la mayoría de actividades conviven todos juntos en los espacios comunes. Cada centro es como un pequeño village en régimen de comunidad, de gran familia. Les llaman los "oasis d'amour". 

Los Centros están regentados por un equipo directivo competente ayudado por los mismos enfermos que son los que realizan las labores cotidianas del centro: cocina, limpieza, administración de la medicación. Algunos centros tienen horno de pan, huerto... para ocupar a los enfermos y, a su vez, contribuir al abastecimiento de los centros.

Una de las premisas es que los pacientes acepten y asuman que están enfermos y que pueden curarse. En estos momentos Sint Camille tiene más de 100.000 pacientes entre los internos (más de 1.000 enfermos repartidos en los diferentes centros) y los que acuden a las consultas externas. Nosotros hemos actuado a los de Benín y Togo.

Es necesario un tratamiento médico para estabilizar la enfermedad como tal, pero también es necesario un gran trabajo de recuperación de dignidad, de la autoestima, de la confianza en uno mismo. Es en este proceso tan imprescindible de reanudación personal donde encaja el trabajo que hemos hecho en esta expedición, donde hemos realizado 8 espectáculos para 567 personas.

Cuando arrancamos una mueca de sonrisa tímida a una persona que lleva meses hundida, ya no en la enfermedad, sino en el abandono, la culpabilidad, la desconfianza en sí misma, etc, es un paso adelante hacia su reanudación, porque seguramente llevaba meses sin reír. Algo se ha movido en su interior, algo bueno, positivo, esperanzador: recuperar las sonrisas y las risas. No es poco. Quizá alguien podría estudiarlo y poner nombres y datos: ¿qué pasa en el cerebro de quien ríe por primera vez después de meses de desesperanza?

Nosotros podemos decir que durante esta expedición, cuando llegábamos a un centro, los enfermos nos saludaban educadamente, sí, pero con caras neutras o tristes y gestos mínimos y flojos, con miradas de reojo, sin desconfianza pero sin esperanza. Cuando marchábamos, después de las actividades, el espectáculo, la música y la comida, las despedidas eran eufóricas, estrechas y con gestos fuertes y sinceros, risas, agradecimientos, abrazos sinceros. Muy distinto a la llegada.

Algo, grande o pequeño, ha cambiado después de nuestro paso.

La família del Circ Cric















Un petitíssim resum del que hem viscut / Un pequeñísimo resumen de lo que hemos vivido:




Aquest aexpedició s'ha finançat parcialment gràcies als beneficis de la botigueta del Festival del Circ Cric i també als donants de PSF.




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Gràcies per llegir les nostres aventures a Benín i Togo. 

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Atentament,

Tortell Poltrona, Montserrat Trias, Luara Mateu, Lluis Pinyot, Lia Bertran, Dani Alonso, Joan Grivé.




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